Desde la noche del domingo, los técnicos de McCartney trabajan en el Estadio Centenario en el armado del escenario que será tan alto como un edificio de seis pisos. Quedan disponibles sólo entradas de baja visibilidad y paquetes especiales en la web.
Camiones, grúas, contenedores, y miles de fierros desperdigados, en medio de obreros que se mueven como hormigas, copan estos días los alrededores del estadio.
Con el partido de Nacional y Vasco Da Gama (a disputarse el jueves) trasladado para el Parque Central, la producción de Paul McCartney se ha adueñado del Centenario
Productores ingleses, chilenos, argentinos y uruguayos conviven con las labores de armado. Más de 300 personas están trabajando en la infraestructura del evento, cuyo escenario central estará sobre la tribuna Amsterdam.
La tarea moviliza a más de treinta camiones con equipos. Se calcula que los generadores que se utilizarán sólo para el sonido y las más de 200 luces robotizadas, son capaces de alimentar a un pueblo pequeño. El césped será protegido por una cubierta traída especialmente de Chile.
Mientras un grupo de jóvenes practica un fútbol improvisado frente al estadio y una pareja toma mate bajo un árbol de la zona, a pocos metros de allí, cientos de personas se mueven de un lado a otro. El ruido provocado por el choque constante de fierros sueltos y las interferencias de los walkie talkies (uno de cada cinco lleva uno pegado al cinto) forman parte de la escena del lugar.
El ritmo de trabajo resulta vertiginoso. A todo esto, personal de seguridad custodia cada paso de toda persona que sea percibida "como extraño a la organización" del evento.
"Acá no se puede estar", "acá no se puede entrar", "por acá no podés pasar", son las frases que repiten con cierta paranoia y en forma sistemática.
Si bien el trabajo de campo comenzó el domingo, Bruno Gadea, integrante de la producción local, asegura que se viene trabajando en la organización del evento desde hace 45 días.
De bermudas, y con remera de Peñarol, uno de los obreros lleva y trae fierros. Es empleado de una de las varias empresas de andamios que trabaja para la maratónica puesta en escena del evento.
Con cierta timidez, dice estar contento porque parte de su trabajo se verá reflejado en un evento que sabe "será algo único en Uruguay", aunque a él poco le mueva el piso.
"A mí no me interesa, pero la venida de este hombre va a dar que hablar en el mundo", repite.
A su lado, Paulino, otro obrero de mayor experiencia se lamenta de no tener la posibilidad de ver el escenario armado y en funcionamiento. Pero de Paul, nada. "Nah, qué me importa a mí. Me da lo mismo verlo. Si no le entiendo ni lo que canta. Me quedo con Zitarrosa toda la vida", remata.
TICKETS
Ayer, mientras se montaba el escenario, se advertían las primeras colas para retirar las entradas compradas por internet.
Algunas entradas que aún están disponibles en locales de Abitab y en la web del artista son de baja visibilidad, a excepción de un paquete especial de 2.000 dólares (sólo disponible en la web), que incluye una VIP Premium además del acceso a la prueba de sonido y mercancía oficial de la gira On The Run. El público deberá tener presente que la otra promoción, de 1.000 dólares, sólo es válida si ya se tiene de antemano la VIP. En ese sentido, la página oficial del británico especifica que "debe presentarse un boleto del concierto válido para la noche del show".
DOS HOTELES.
Para McCartney y su comitiva de 80 personas hay reservas en dos hoteles de Montevideo. El artista, que se traslada en avión privado, llegaría en la noche del sábado, pero esto no fue confirmado por la producción.
Alfonso Carbone, el agente local, dijo a El País que dependiendo del tiempo que permanezca en Uruguay organizará su agenda y no desestimó que pueda reunirse con el presidente José Mujica.
"El gobierno se portó muy bien. Si el presidente pide reunirse con él habrá que ver si tiene tiempo".
Aquellos que accedan a la prueba de sonido, según Carbone, serán testigos de un show aparte. "Porque toca canciones que no hace en el show. Es como un concierto más chico, muy entretenido, en el que interpreta rarezas y las canciones más oscuras de los discos. Es lo que nos gusta a los fanáticos".
Lo que más le ha dolido al empresario son los rumores insistentes de que al menos unas 25.000 entradas se colocaron en Argentina, cuando unas 33.000 se vendieron por Abitab, y otras miles se distribuyeron a través de las promociones de los patrocinadores Antel y Citi Bank para sus clientes y la web del británico.
"Lo que más me duelen son los rumores sin sentido. Yo no hago esto sólo como negocio, es para mí un tema de vida. Yo quiero que el estadio esté lleno de uruguayos", dijo.
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getty/netty

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