20 junio, 2012

Sir Paul llega a la cima a los 70

El ‘exbeatle’ comparte peldaño de popularidad con Isabel II

Paul McCartney. / VALERIE MACON  (AFP)


 
Cumplidos hoy los 70 años, Paul McCartney, el beatle educado y de una amabilidad extrema que exasperaba al siempre competitivo y algo desequilibrado John Lennon, está donde siempre quiso estar: en la cúspide.

Porque Macca, como le llaman cariñosamente los británicos, está en el mismo peldaño de popularidad que la reina Isabel II, es multimillonario, se ha vuelto a casar y goza del reconocimiento mundial como uno de los mejores compositores de la historia del pop, sino el mejor.
Es esa cúspide artística y social que nunca quiso abandonar tras el abrupto fin de los Beatles en 1970.

Una cima al alcance de muy pocos, que le sitúa dentro de los nombres para la historia. Con su peculiar humor británico, lo decía él mismo recientemente en una entrevista en el diario The Daily Telegraph, cuando afirmaba que el reinado de Isabel II, quien le condecoró como Caballero británico, será recordado como "el de los Beatles".

 Tal vez, no exagere, cuando el fantasma de la banda “más famosa que Jesucristo”, en palabras de Lennon, todavía le persigue a él, una megaestrella del pop, un rey Midas con 15 discos en solitario, algunos muy notables, el último publicado en febrero y llamado Kisses on the bottom.

Pero McCartney intenta espantar los fantasmas, también los de la jubilación, mediante trabajo. Sopla las 70 velas con su agenda echando humo. Tras su actuación el pasado 4 de junio en el macroconcierto del Jubileo de la reina Isabel II, el músico tiene previsto cerrar la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres el 27 de julio.

Hace unos meses, dejó caer una idea que sonó a verdadera osadía, aparte de una hazaña imposible: reunir a los Beatles para esa cita. Ringo, él y unos hologramas de Lennon y George Harrison. Por suerte, la cosa parece haber quedado en una propuesta disparatada, aunque el tiempo y el dinero, vistos los casos de Queen sin Freddy Mercury o The Doors sin Jim Morrison, dirán si no sucede algo peor.

Los 70 años también le pillan sonriendo más que nunca, después de su último fracaso sentimental. El veterano compositor, vegetariano y defensor a ultranza de los derechos de los animales, reside en Londres con su tercera mujer, la estadounidense Nancy Shevell, de 51 años, con la que se casó en octubre del año pasado. Supera de esta forma el costoso divorcio -unos 30 millones de euros- que hace cuatro años tuvo con su segunda esposa, la modelo Heather Mills. Aunque el dinero no pudo tapar el vacío que dejó su primer matrimonio.


 El verdadero amor de McCartney fue su primera mujer, la fotógrafa Linda Eastman, con quien formó la estupenda banda Wings y que murió de cáncer de mama en 1998.

Como apuntan sus biógrafos, McCartney siempre ha sido un hombre de gustos sencillos y, por eso, no extraña que celebre este aniversario sin mucha pompa, simplemente rodeado de sus familiares y amigos. El autor de Yesterday, la canción más versionada de la historia, es el artista más rico de Reino Unido. Forma parte del Libro Guinnes de los Récords por ser el compositor que más número de discos de oro atesora y el que más millones de sencillos ha vendido. Con Shevell, heredera de un rico empresario norteamericano, ve aumentar aún más su cartera. Se calcula que la pareja tiene una fortuna estimada en 830 millones de euros, según Sunday Times.

Él vuelve a tirar de ironía británica al afirmar en entrevistas que “sigue siendo el mismo chaval de Liverpool” y que “hacer música no es un trabajo”.

Pero pocos dudan que a los 70 años, con su pelo teñido y su gesto inmaculado, McCartney, que procede de una familia modesta de Liverpool, vive como un señor en la cúspide, un verdadero lord del pop, no solo por su resonancia social sino también por su aportación artística, que ha creado escuela.

Piensen en el legado de los Beatles, abruma, pero añadan este apunte: también firma, entre otros, álbumes como Ram o Band on the run, auténticas obras maestras del pop.

fuente:
http://elpais.com/elpais/2012/06/18/gente/1340030777_135027.html