13 mayo, 2012

¡A toda madre con Sir Paul!

Fama estuvo presente en el regalo que sir Paul McCartney ofreció en el Día de la Madre a la Ciudad de México. El ex Beatle repasó por tres horas su legendaria trayectoria musical.


“La vida es aquello que ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes”, cantó alguna vez John Lennon en “Beautiful Boy”. Para su desgracia, un tal Mark David Chapman dejó que se escapara más que su propia vida al orquestar unos planes que cambiarían al mundo. Y desde aquel siniestro 8 de diciembre de 1980, con el asesinato de Lennon, la posibilidad de volver a apreciar en un escenario a los fabulosos cuatro de Liverpool se tornó imposible. Más aún cuando el cáncer nos robó a la otra guitarra del cuarteto. George Harrison se fue en 2001, dejando el legado de The Beatles tan partido como el rostro del Barón Ashler, y viable únicamente en la posibilidad de los hologramas.

Por eso es que ver a sir James Paul McCartney en un concierto hace que la gente haga lo que hace, como por ejemplo: esperarlo por más de 40 horas en la plaza de la Constitución de la Ciudad de México, el imponente Zócalo capitalino, y apretujarse como una sardina para degustar del espectáculo –en pleno Día de la Madre– de uno de los dos Beatles con vida que aún le quedan al mundo. ¡Y vaya que le queda vida! A sus 69 años, McCartney derrochó la energía de un quinceañero por tres horas, y ofreció un concierto imborrable en la memoria de quienes lo presenciaron.

A las 9 de la noche, luego de contemplar por 20 minutos una entretenida animación que finalizó en un manto estelar y que sirvió para afinar los ánimos, apareció la estampa de sir Paul, vestido con una elegante chaqueta roja y desatando un comportamiento insano que abrazaba como un ciclón. Niños y ancianos, hijos y madres, ricos y pobres. Hasta los policías suspendieron un instante sus funciones para escuchar cómo el zurdo de The Beatles cantaba “Hello Goodbye”. A partir de entonces quedó plasmada la perfección y el cuido de los detalles del espectáculo. Cada sacrificio sería recompensado.

A McCartney se le vio de buen ánimo. Masticando un aceptable español que, según relató, practicaba cuando apenas tenía nueve años. “Hola, D. F., estamos contentos de estar aquí en el Día de la Madre”, dijo la leyenda, y enseguida agitó sus brazos en celebración. Aquello fue el delirio. Y luego de “Hello Goodbye”, interpretó el tema “Junior’s Farm”, parte de las canciones más exitosas de Wings, la banda que McCartney formó en 1971, un año después de la separación de The Beatles.

Por tres horas, el que, según el Libro Guinness de los récords, es el compositor de mayor éxito comercial en la historia de la música popular, regaló 39 joyas de su legado. Con especial atención a momentos muy clave, como por ejemplo la emoción en temas como “The Long And Winding Road”; o el sentimiento de “Here Today” (que dedicó a John Lennon); o su tributo a George Harrison en “Something”; o el cachondeo con mariachis incluidos en “Obla Di Obla Da”; el recuerdo de Thomas Dekker en “Golden Slumbers”; y el colofón que el país que lo recibía más necesita en la actualidad: “Give Peace A Chance”.
El cierre incluyó fuegos artificiales ante la admiración de un público que rendía una merecida pleitesía al ídolo, quien fue obligado a regresar en dos ocasiones al escenario. La gente, invadida por la emoción, terminaría coreando el “Olé, olé, olé, olé. Sir Paul. Sir Paul” para despedirlo. Sin duda este podría ser el mejor espectáculo que México viva en este año. ¡Vaya regalo en el Día de la Madre!

ARTISTAS SALVADOREÑOS EN EL PÚBLICO

A través de Facebook constatamos la presencia de artistas salvadoreños residentes en México, como por ejemplo a Pamela Robin, quien además de colgar una imagen suya en el Zócalo (y de vestir una camiseta de la selección de El Salvador), informó: “Ayer esperamos nueve horas con mi hija. Solo dejaron estar 80,000 personas dentro del Zócalo. Llovió por ratos. Deshidratadas, agotadas con mi hija, pero felices de ver el show de sir Paul McCartney. ¡Tres horas cantó! Jamás en mi vida creí que llegaría a verlo en vivo”.
Similar es el caso de Erick Chicas, guitarrista del grupo Akumal, quien publicó lo siguiente en su cuenta de Facebook: “(Voy) regresando de ver a Paul McCartney en el Zócalo. ¿Tiempo invertido? 29 horas: de filas, desveladas, asoleadas, sin comer, sin dormir, ni tomar casi agua. Más un desgaste físico como pocas veces en vida me ha tocado. Pero todo valió la pena. Estuve a 15 metros de distancia del escenario en un concierto con más de 200,000 personas”.



FUENTE:
http://www.laprensagrafica.com/fama/espectaculos/262621-ia-toda-madre-con-sir-paul.html