05 octubre, 2012

John Lennon: ‘Walls And Bridges’

 

En la década de los años sesenta cuatro melenudos de Liverpool imaginaron como cambiaban el mundo y aunque no pudieron hacerlo cambiaron para siempre la historia de la música, pues toda una generación se rindió a sus composiciones y el mensaje de su líder espiritual: John Lennon

 
Desde los oscuros sótanos de Liverpool surgió un mensaje de esperanza para millones de adolescentes y una música que reventó el mercado internacional. La beatlemanía se instaló por todo el planeta gracias a un tipo especial que desde el jardín de infancia ya se sentía diferente. En su figura encontramos a la de uno de esos locos geniales que han dejado su imborrable impronta en la historia moderna. Perteneciente a la generación de ‘niños de la guerra’ creció en una Europa deprimida tras el fin de la segunda Guerra Mundial, por lo que su infancia le marcó profundamente, pues su personalidad rebelde e inconformista le permitió dedicarse a la música pese a la reticencia de su tía Mimi (que lo crió) y el apoyo de su madre Julia, que le enseñó a amarla en las pocas visitas que le hizo hasta que falleció.
 
Y en la infancia de este pequeño que acabó convirtiéndose en uno de los músicos más influyentes de la historia, los sueños de un genio comenzaron a construir su modelo de existencia, su visión de un mundo sin paraíso ni infierno pero compartido y en paz. Pues Lennon se sintió genio desde los once años, pero lo que muchos no conocen es que como todo niño buscó y encontró modelos y figuras arquetípicas en la que volcar su admiración.

Aunque nunca fue un apasionado del fútbol este genio que se entregó a Yoko Ono, a las drogas, al arte, a la poesía, a la protesta y a la imaginación, puede que se entregara también a la icónica figura de un número nueve que paseó su leyenda por los campos de Inglaterra. Pues esta historia que vincula a Lennon al fútbol comienza en el año 52 y salta a la primera escena el 4 de octubre de 1974, cuando en plena separación de Yoko Ono publicó el disco “Walls and Bridges”, para cuya portada utilizó un dibujo que Lennon hizo a la edad de once años.

En aquel disco la nostalgia se podía sentir en cada nota y letra de cada canción, quizás por ello Lennon eligió aquel dibujo de cuando era niño, de cuando posiblemente sentía admiración por un tal Jackie Milburn, joven marcado genéticamente por la geometría esférica de una pelota. Ídolo de toda una generación, un nueve de leyenda que quedó colgada de los puentes que unen corazones en Tyne and Wear. Un delantero demoledor conocido como “Wor Jackie”, cuyo nombre completo era John Edward Thompson y según los que le vieron jugar no podía tener unas iniciales más apropiadas (JET), puesto que su velocidad era tal que en el campo parecía un avión a reacción.

 Un auténtico proyectil que cuando llegaba a portería era capaz de mantener la suficiente templanza como para rematar con gran sentido y peligro de gol. La máxima referencia en ataque del Newcastle en la década de los cincuenta, anotando 177 goles para el club entre 1943 y 1957.

Y conociendo la fascinación que sentía Lennon por la numerología y en concreto por el número nueve: “Revolution 9”, “The one after 909”, y “#9 dream”, no sería nada descabellado pensar que en aquella fascinación tuviera destacada influencia la iconográfica figura de un nueve de leyenda conocido como “Wor Jackie”. En aquel dibujo que acabó convirtiéndose en portada, Lennon quiso plasmar un instante mágico de la final de la FA Cup disputada en Wembley un 3 de mayo de 1952 entre Arsenal y Newcastle, en la que ‘las urracas’ ganaron 1-0. Posiblemente el joven Lennon se inspiró en una instantánea fotográfica previa al gol y por ello fechó el dibujo un mes después. A la izquierda se puede ver al defensor del Arsenal Wally Barnes, expectante ante la acción que acaba de ejecutar el chileno Goerge Robledo (autor del gol y descubierto por el periodista Néstor Flores) y de espaldas al nº9 del Newcastle, Jackie Milburn. John sacó su estuche de acuarelas para dibujar e inmortalizar aquel momento que se anudó a la nostalgia, el sentimiento y respiró con la música de ‘Walls And Bridges’.

Nostalgia de otro tiempo de una final en la que el Newcastle de Stan Seymour se impuso al conjunto gunner que acabó el partido con tan solo siete hombres por la lesión de cuatro de sus futbolistas.

 Puede que Lennon recurriera a la nostalgia y decidiera rescatar del viejo baúl estas viejas acuarelas de infancia, en las que como siempre tejió sueños y expuso el rol de un poeta, un artista, que trató de expresar lo que todos sentimos sin decirle a la gente cómo o con qué se debe sentir.

fuente:
http://www.vavel.com/es/musica/188491-john-lennon-walls-and-bridges.html