23 diciembre, 2012

Reportajes muerte George Harrison

El ex Beatle falleció ayer a los 58 años 

No he sido más que un hombre sencillo, diría George Harrison 

La metástasis había llegado a zonas intolerables: un cáncer en la garganta acompañado de un fuerte sentimiento de culpa ("eso me pasa por fumar") que con los años bajó a los pulmones y subió después hacia el cerebro. La medida extrema de radiaciones en el cráneo, una última tortura, culminó en la decisión médica de terminar, ayer, en un hogar, es decir, en lo contrario al desahucio 

PABLO ESPINOSA 

George Harrison falleció este jueves a las 03:30, hora de México, en la casa de unos amigos en Los Angeles, California. Tenía cáncer en el cerebro, 58 años y una leyenda tan lerda que han puesto encima los despistados, que habrán de pasar los años para que la historia recupere su valor exacto: uno de los músicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. 

Día triste este viernes cuando el mundo se enteró de que la batalla final de George Harold Harrison había concluido horas antes. La metástasis había llegado a zonas intolerables: un cáncer en la garganta, acompañado de fuerte sentimiento de culpa ("eso me pasa por fumar"), que con los años bajó a los pulmones y subió después hacia el cerebro. La medida extrema de radiaciones en el cráneo, una última tortura, culminó en la decisión médica de terminar, ayer, en un hogar, es decir, en lo contrario al desahucio. 

A partir de ahora no cesará el torneo no declarado de pendejadas y lugares comunes alrededor de su figura, ñoñerías del tipo "el Beatle silencioso, el tímido, el misterioso, el que estuvo a la sombra de John y Paul" y un largo etcétera de tonterías que ni la mismísima autobiografía del autor de I me mine pudo detener: "En realidad no he sido otra cosa que un hombre sencillo". Pocos lo entendieron, casi nadie ha respetado tamaña grandeza, la de un corazón simple. 

Con su hijo Dhani, de 23 años, y su esposa Olivia Arias, de origen mexicano, George Harrison grabó una última canción, acompañado también por el músico británico Jools Holland, hace poco tiempo: Horse to the water, puesta a la venta en Inglaterra apenas este mes. 

En el pendular de la leyenda encontramos harrison-2en el otro extremo, entre otros rostros, a George Harrison, esposo de Layla. Pattie Boyd -Layla, en la ficción de un blues- y George Harrison se casaron el 21 de enero de 1966; ella lo abandonó cuatro años después, en una elección que la llevó hacia el mejor amigo de su marido, es decir a Eric Clapton, y a la inmortalidad en una serie de canciones (Layla, Have you ever loved a Woman?, Wonderful Tonight, entre otras), las del lado más moridor del Manolenta. 

La pasión por el cine 

El artista George Harrison, además de la vida doméstica, era un apasionado del cine. A él debemos una de las obras maestras del grupo de humor inglés Monthy Pyton: La vida de Brian, película producida por el pensador Harrison, en su faceta de productor cinematográfico. 

En ese lado oscuro de la luna está, también, la figura gigantesca de un autor de blues, de un guitarrista excepcional cuya aportación al grupo, que los clásicos denominan El Cuarteto de Liverpool, está todavía por descubrirse, debido al exceso de lugares comunes que se le han endilgado, y cuyos atisbos esplenden, por lo contrario, en una inspiración baudelaireana, en una metafísica de sonidos que alcanzaban el uso del slide, las notas sinuosas, alargadas, el tono azul oscuro. 

Tenemos, en el extremo que incomoda al star system y al negocio de la música que necesita de leyendas rosas, a una individualidad difícil de asir pero asequible por la generosa cantidad de dones que dejó, entre ellos una personificación irónica y a contraluz de los poemas de T. S. Elliot: de manera especial The Wasted Land y The Hollow Man, pero siempre en sentidos opuestos a lo trágico, como en un itinerario de Joseph Conrad hacia William Faulkner. Una forma barroquísima por simple, sumergida en la vida cotidiana, de iluminación. 

La experiencia sesentera en el Himalaya fue el breaking point definitivo en la personalidad del músico. Para muchos, la encerrona en la India con el maharishi Mahesh Yogi dejó recuerdos turísticos, el uso del sitar y de la tabla en discos posteriores y cierto pánico en círculos burgueses por la tácita aceptación social de la mariguana y otras drogas, o bien la meditación y otras disciplinas, para lograr estados de conciencia. En la realidad, en el ensimismamiento iluminador de Harrison radica buena parte de su riqueza de artista, tan grandiosa que la mezquindad de la lógica del mercado no lo puede atrapar ni siquiera por ahí, pues no se trata de ningún músico light. No es de esos productos "consumibles". No es desechable, pues. 

Algunas pruebas de lo difícil que para la sociedad de consumo resulta un músico valedero se dieron desde la misma aparición de las obras maestras de George Harrison: en cuanto apareció, por ejemplo, el disquito de 12 pesos con 50 centavos y de 45 revoluciones por minuto, la ñoñería del público se concentró en My Sweet Lord, mientras el lado B, Isn't it a Pity? desapareció hasta que volvió a ver la luz en una versión grabada en vivo en Japón y recientemente en lo que constituye una suerte de testamento artístico de Harrison: la remasterización, redición con piezas nuevas y celebración por el 30 aniversario del álbum doble All things must pass, título que suena desde entonces a epitafio: todo debe trascender. George Harrison lo ha hecho, desde antes de morir, en muchos sentidos valederos. 

A mediodía reunión de fans en la embajada de GB 

El guitarrista más adelantado en el rock: Charly García 

AGENCIAS 

La familia de Harrison comunicó ayer que el músico "murió como vivió: con fe en Dios, sin miedo a la muerte y en paz". 

Paul McCartney dijo sentirse acongojado por la muerte de quien consideraba su "hermano menor". Al recordar la última vez que vio a George, externó: "Estaba muy mal, pero seguía haciendo chistes como siempre, como si nada ocurriera. Era maravilloso, valiente, dotado de un fantástico sentido del humor. Será profundamente extrañado". Por su parte, Ringo Starr, ex baterista de los Fab Four, dijo: "Pierdo a mi mejor amigo. Lo quise mucho y lo voy a extrañar mucho más. Echaremos de menos su sentido del amor, su sentido musical y su sentido del humor". 
georgeharrisonLSD 
George Martin, productor del cuarteto, llamado el "quinto Beatle", recordó al "maravilloso músico y al formidable ser humano" que fue George Harrison: "Ahora se encuentra en una dimensión superior... era el bebé de los Beatles y le llevó más tiempo desarrollar sus talentos como letrista y compositor; sin embargo, compuso una de las mejores canciones de amor de todos los tiempos: Something". 

Yoko Ono, viuda de John Lennon, abundó: "George dio demasiado en su vida y continúa haciéndolo aun cuando ya no está, con su música, su ingenio y su sabiduría. Mi amor y consideración van para Olivia y Dhani". 

El Beatle más armónico 

"Era el guitarrista más adelantado en la historia del rock. Fue el guitarrista más armónico, más orquestado", aseguró Charly García, una de las más importantes figuras del rock argentino, al reconocer la influencia que el cuarteto tuvo en su formación musical: "Los Beatles eran todos una faceta de un mismo diamante". Destacó que sin Harrison "hubiera faltado algo muy importante en los Beatles: la armonía. George era el más joven, el más callado, pero quizás el mejor instrumentista de todos". 

En Liverpool, la ciudad que vio nacer a los Beatles, la bandera británica fue puesta a media asta y se abrió un libro de condolencias. Las canciones de la banda sonaron todo el viernes en el Museo de los Beatles, en Liverpool. 

El músico Bob Geldof, amigo de Harrison y creador del concierto de caridad de 1985, Live aid (inspirado en el concierto que George organizó en 1971 a favor de la hambruna en Bangladesh, considerado el primer concierto caritativo en la historia del rock), dijo: "El no era un Beatle a regañadientes, sabía que su lugar en la cultura popular estaba absolutamente asegurado. No le gustaba la fama, pero era muy amable". 

Saludos a John 

Cientos de personas de todas las edades se congregaron en las afueras de los famosos estudios Abbey Road, al norte de Londres, donde los Beatles grabaron la mayoría de sus canciones, y frente a la mansión que fuera propiedad de Harrison en Henley-on-Thames. Frente a estos recintos, romerías de jóvenes colocaron velas, flores y letreros, tales como: "Aquí viene el Sol... Adiós George" o "Cariño y saludos a John". En Nueva York, cientos de seguidores se congregaron desde la madrugada en Central Park, muy cerca de donde fue asesinado en 1980 el también ex Beatle John Lennon. 

En la ciudad de México, los seguidores del guitarrista planean reunirse hoy a las 12 del día en la embajada de Gran Bretaña, vestidos de blanco. De igual forma, el conocido bar Liverpool Pub, ubicado en Insurgentes Sur, unirá su homenaje a Harrison con el que realizan cada año a John Lennon, el 9 de diciembre. 

Biografía de un Beatle 

Harrison nació en el número 12 de la calle Arnold Grave, Wavetree, Liverpool, Inglaterra, en febrero de 1943. Hijo de un marino que tocaba la guitarra y ganaba cerca de 7 libras y 10 chelines, Harrison, el más chico de dos hermanos vivió y se desarrolló en un peculiar barrio acomodado en ruinas por la Segunda Guerra Mundial. 

La arquitectura, el cine de dibujos animados y el futbol fueron de su interés. Llevó una vida con esperanza en una ciudad meramente cultural. El adolescente escuchó al tenor irlandés Josef Locke, Hosh White, Django Reinhard y la música de orquesta de Bing Crosby. Aceptó con honestidad la influencia de todo tipo de música desde joven, incluso llegó a enamorarse del jazz de Glenn Miller y del blues de Jimmy Rogers. "Eres lo que comes, tocas, hueles, música", afirmó alguna vez. 

En el autobús de la escuela conoció a Paul McCartney, de 14 años, mayor que él por un año. Compartieron el gusto de escuchar a figuras de rhythm & blues con letras de la vida adolescente: Elvis Presley, Little Richard, Buddy Holly, Bill Haley, Woody Guthire, Eddie Cochran, Chuck Berry y Leadbelly. 

George y Paul comenzaban a aprender guitarra, algunos acordes (do, sol y fa), tocaban Skiffle. Hoy día rocanrol. De esta manera fundó The Rebels, con poco éxito. Sin embargo, su vida underground musical se disparó cuando conoció a John Lennon gracias a Paul; el puesto de guitarra líder era suyo. 

En 1958 Harrison se convirtió en el guitarrista de The Quarry Men, interpretando a Elvis Presley y Little Richard en bodas, fiestas, y en 1958, en el famoso bar de Liverpool, lugar donde inicia un rock de letras de amor y desamor juvenil. Las borracheras precoces se enfatizaban con un esencial y característico clima undergound del lugar: The Cavern. 

"Cuando nos reuníamos con el grupo, el hecho de tocar de tiempo completo nos hacía crecer. No sé por qué, pero nos veíamos capaces de comernos al mundo", llegó a expresar George. 

Beatlemanía hasta nuestros días 

The Beatles, el grupo más representativo e influyente, se conformó en 1962. 

Harrison, como guitarrista fue adquiriendo técnica e improvisación gracias a la escuela de blues que hizo presencia en las interpretaciones. De temperamento tranquilo en apariencia, con el tiempo llegó a generar una revolución interna del cuarteto Liverpool. 

De esta manera, George Harrison supo transmitir moderación, y fue fundamental para el equilibrio y tranquilidad del grupo en momentos de inestabilidad entre John y Paul. 

"Era una yerba maravillosa", decía John Lennon 

George Harrison entró, influido por Bob Dylan, al mundo de las drogas; este último fue el primero en obsequiarle mariguana. Más tarde las alucinaciones fueron importantes en el desarrollo de la segunda etapa del grupo: 1967-1970, lapso en que los Beatles llegan a la madurez plena y la sicodelia del guitarrista líder se hace presente. 

The Beatles desarrollaron una línea musical regida por la crítica de su ámbito interno y externo. Harrison demostró y aportó al mundo y a su grupo una esperanza ideológica y espiritual. Escribió: Here comes the sun, Something, Taxman y While my guitar gently weeps. 

"La vida más allá del mundo material" 

Harrison desempeña un papel básico, un músico espiritual desde décadas. Musicalmente se ve influido más que ningún músico de rock por la cultura de la India, lugar en el cual los Beatles visitó en 1966 al maestro maharishi Mahesh Yogi. Harrison aprendió la doctrina de Krishna, meditación y música. La esencia, el matiz de la India, el instrumento posteriormente reflejado en trabajos con los Beatles: el sitar. "La música india no modula, sólo permanece, una vida más allá que la material." Este Beatle místico fusionó la doctrina de Krishna con las drogas, el amor, la paz y un vehículo fundamental de expresión: la música. 

El grupo se desintegró en 1970. Harrison actúa como solitario en el concierto benéfico Bangladesh, con Jim Keltner, Klaus Voorman, Tome Petty, Bob Dylan, el ex Beatle Ringo Star y su amigo Eric Clapton, quien le arrebatara la mujer, inspiración para Clapton en la famosa Layla. 

El manifiesto de la buena composición: espiritualidad 

Antes de dejar la banda inglesa, Harrison realiza música para películas, y más tarde, junto con Delaney and Bonnie: Eric Clapton, Jim Gordon, Carl Radle y Boby Whitlock. Por su parte Ringo Star, Billy Preston y Bob Dylan contribuyen con el guitarrista en una joya de 1970: All things must pass, éxito enfatizado con 3 millones de copias vendidas y la fabulosa, exitosa y polémica canción con conflictos de derechos de autor: My sweet lord. Dicho álbum fue fundamental para el desarrollo de la época post Beatles, donde Harrison desempeña un papel innovador musical y pone de manifiesto su capacidad de composición. "En los Beatles me sentía con diarrea, sin que me dejaran ir al retrete", comentó. Gracias al resurgimiento musical, intelectual y espiritual que Harrison experimentó, dicho álbum logró identificarlo como un músico sin gusto por la popularidad y las ganancias. Sin lograr el éxito solitario de Lennon o McCartney, Harrison grabó más discos, entre los que destacan Living in the material world (1973), Dark Horse (1974), Extra texture (1975), Thirty three (1976), Somewhere in England (1981) Gone Tropo (1982), Traveling Wilburys (1988-90) y Could Nine (1987). George fue muy productivo, así, existía una constante musical, un rock particular: Eric Clapton, Elton John, Billy Preston, Ringo Starr y Ray Cooper. 

Harrison seguía constante en la música; el pasado 19 de noviembre lanzó un sencillo en el que participan su hijo Dhani y el pianista Jools Holland; se titula RIP Ltd. 2001. Su significado: descanse en paz.