17 febrero, 2013

El espíritu de John Lennon visita a su hijo en Australia




NOTICIA DEL OTOÑO DEL AÑO 2007



Al parecer, el icono de la paz eligió un remoto lugar de Australia para aparecerse en espíritu a su hijo, Julian Lennon, en forma de pluma de color blanco

John Lennon no es Elvis Presley, no sigue vivo y oculto en algún lugar del planeta, pero, precisamente por estar muerto desde hace más de 25 años, al ex beatle se le ha visto más en los últimos años que al Rey del Rock. 

Todo ocurrió hace unos días, cuando Julian Lennon participaba en una ancestral ceremonia de una tribu aborigen de Australia, donde se encontraba rodando 'Whaledreamers' ('Soñadores de ballenas') una cinta que pretende denunciar la desaparición de estos cetáceos y el peligro que corren los océanos. En un momento del ritual, uno de los ancianos de la tribu se acercó a él y le dio una pluma blanca, lo que dejó a Julian sin habla, ya que el objeto tiene un gran contenido simbólico para él

Fuentes cercanas al cantante y director explicaron, según informaciones de 'Music News' recogidas por OTR/Press, que 'aunque suene extraño, fue un momento muy raro y emocional para Julian. Se quedó sin habla. Poco antes de morir, John Lennon le había dicho: 'Si alguna vez me sucede algo, busca una pluma blanca y sabrás que estoy ahí, siempre velando por ti''. El hecho de la aparición espiritual cobra, además, especial importancia si se tiene en cuenta la frialdad que siempre ha rodeado a las relaciones de Julian con su padre, Yoko Ono o su hermanastro, Sean Lennon. 

Sin embargo, no es la primera aparición que protagoniza John Lennon a gente que en algún momento estuvieron en su círculo de personas cercanas. Otro ex beatle, Paul McCartney, está convencido de que su amigo se le apareció, esta vez en forma de pavo real blanco poco después de que él, Ringo Starr y George Harrison se reunieran en 1995 para la grabación del single 'Free as a bird'. Se da la circunstancia de que la canción fue compuesta por John Lennon, pero nunca fue terminada, y Yoko Ono la cedió a sus compañeros de banda para que la acabaran en aquel mítico reencuentro. 

Mientras McCartney, Harrison y Starr posaban para un fotógrafo fuera del estudio donde trabajaban en la grabación, un pavo real blanco que rondaba por allí se coló en la foto y quedó inmortalizado junto a ellos, como un Beatle más. 'Ese era John. ¿Espeluznante verdad? es como si John estuviera por allí', explica McCartney, que asegura que 'durante toda la grabación', los tres tuvieron la sensación de que su antiguo compañero, asesinado en 1980 en Nueva York, les acompañaba en su labor en los estudios. 

'Al final del single introdujimos un mensaje del revés, simplemente por reírnos y para dar a los chiflados de los Beatles algo que hacer', recuerda el cantante. 'Una noche, cuando escuchábamos el single acabado en el estudio y éste llegó al final, la grabación empezó a hacer 'zzzwrk nggggwaaaahhh jooohn lennnnnnon qwwwrk'. Le recé a Dios y todos dijimos '¡Es John, le gusta!'', asegura el ex beatle, sobre lo que interpreta sin ningún tipo de duda como un mensaje de aprobación de John Lennon a cómo sus tres antiguos compañeros acabaron la canción que él comenzó.