21 junio, 2013

«Te quiero tanto, papá»



James, el hijo de Paul McCartney, se sincera y cuenta una relación llena de altibajos



El peso de la leyenda resulta excesivo para las débiles espaldas de James, el hijo apocado de Paul McCartney, un 'beatle', un mito andante. El único varón del cantante ha tardado 34 años en despojarse de sus miedos. 

Una vez liberado, al fin, ha sacado su primer disco y se ha enrolado en una gira musical que comenzó con una especie de profanación del santuario de los Beatles -actuó en The Cavern, escenario de los orígenes de la banda de Liverpool- y que ha continuado por varios lugares de Estados Unidos. 

Durante muchos años, James McCartney intentó prescindir de los privilegios de su apellido. Trabajó como camarero para no depender de la fortuna de su padre -se estima que ronda los 600 millones de euros-; 

se escondió bajo un seudónimo ('Light') para que nadie pudiera identificarle como el-hijo-de, y hasta renegó del cariño paterno cuando las drogas y el desprecio hacia la mujer que ocupó el lugar de su madre nublaron su mente. 

Pero eso ya es historia. James, decidido a promocionar su música en todos los frentes, se sinceró con el tabloide 'Daily Mail' en una entrevista que terminó rebosante de amor hacia su progenitor. 

«Te quiero tanto, papá. Soy feliz. No estoy en un lugar alto, pero estoy bien. Solo quiero ser la mejor persona posible». 

Su padre ayuda, aunque sin abusar. Paul ha coproducido un par de minis-CD del incipiente cantante y, en un gesto inesperado, durante una actuación en Estados Unidos, se sumó al grupo. 

«No tenía ni idea de que iba a hacerlo. Él subió al escenario con Ronnie Wood (guitarrista de los no menos célebres Rolling Stones). ¿No es genial?». 

James es el pequeño de los tres hijos que Paul McCartney tuvo con Linda. Mary, fotógrafa, y Stella, diseñadora de moda, hallaron el éxito profesional con mucha más naturalidad.

 Otro golpe en su frágil autoestima. «Fue algo duro (asimilar sus triunfos)», reconoció. Pero la caída al abismo llegó en la adolescencia. 

Michael J. Fox, inspirador 
 
La música ya retumbaba en su cabeza. Aunque la pasión por la guitarra no le entró, como hubiera sido lo lógico, en casa, por su padre, sino en el cine. James se enamoró de este instrumento el día que vio a Michael J. Fox rasgar los acordes de 'Johnny B.Goode' (el tema inmortal de Chuck Berry) en 'Regreso al futuro'. 

«Con 17 años escribí mi primera canción y poco después le diagnosticaron cáncer a mamá. Murió cuando yo tenía 20 y entré en un periodo oscuro». 


Linda McCartney falleció en su rancho de Arizona, donde el dolor hizo mella en la familia.

 «La primera noche, cuando ella acababa de morir, pensé que sería demasiado triste para papá dormir por su cuenta».

 Y ocupó el lugar de su madre en el lecho. Después, herido por la pérdida, se abandonó. 

Las drogas, a pesar de cierta permisividad de Paul, separaron a padre e hijo. Hasta que en 2007 el excompañero de John Lennon, George Harrison y Ringo Starr se sometió a una operación cardiaca, una angioplastia, y se reconciliaron. 

James retomó la relación con su padre, aunque no ocultó su desprecio hacia Heather Mills, su segunda esposa, quien pidió 160 millones de euros por el divorcio y que tuvo que conformarse con 31. 

«No me gusta, pero no quiero decir nada negativo sobre ella porque es una buena madre para Beatrice»,

 la hermanastra a quien no escatima el cariño.

 «Ella es genial, un verdadero placer para toda la familia». 


El hijo del mito parece feliz al fin y hasta adora a la tercera mujer de su padre. 

«Nancy (Shevell) es mi nueva madre. Ha sido uno de mis principales partidarios y quiere que tenga mi propia carrera (musical)». 

Y eso intenta. 


James McCartney recorre 27 estados en 47 días subido a una furgoneta y durmiendo en modestos hostales llenos de cucarachas. Un sueño de 20.000 kilómetros por Norteamérica.
 «Te quiero tanto, papá»
 Atrás queda su atormentada juventud y su atípica infancia. 

«Claro que sabía que mi padre era diferente. En la escuela me trataban con normalidad, pero al salir siempre pasaban cosas; y luego estaba la gente que venía a la granja (el hogar paterno)

George, Ringo, Paul Simon, Carl Perkins... No eran más que amigos de papá y mamá, pero yo ya sabía que no todo el mundo tenía un padre que era un 'beatle'».

fuente:
 http://www.lasprovincias.es/v/20130620/gente/quiero-tanto-papa-20130620.html