08 diciembre, 2012

El sueño sigue vivo John Lennon



Hoy se celebra el 32 aniversario luctuoso de uno de los músicos más importantes en la historia del rock


Pocas figuras han sido tan relevantes en la historia de la música popular como John Lennon. Esto lo sabía su asesino, Mark David Chapman, cuando el 8 de diciembre de 1980 decidió arrancarle la vida frente al edificio Dakota, en Nueva York, y así, de forma demencial, tratar de poseer un poco de la fama, de la vida intensa y cautivadora de quien fuera el joven que abrió el camino para una de las odiseas culturales más importantes del siglo pasado. 

Nacido el 9 de octubre de de 1940 en Liverpool, Inglaterra, John Winston Lennon tuvo como padres a Julia y Alfred Lennon, un miembro de la marina mercante que se ausentó del hogar cuando su hijo tenía 4 años de edad se ausentó del hogar; al poco tiempo, su madre concedería el cuidado de John a su tía "Mimi" Smith y su esposo George, pues confiaba en que ésta podría dar un mejor cuidado al infante. 

El padre regresaría cuando Julia ya tenía otra pareja y pretendía llevarse a John a Nueva Zelanda. Lennon, desde muy temprano, tuvo que ejercer su poder de decisión, escogió al padre, pero al ver cómo Julia se alejaba llorando fue tras ella. A los 16 años Julia alimentó los ideales del joven al regalarle su primera guitarra, pese a que su tía Mimi, muy estricta, creía que no llegaría a ningún lado con ese instrumento al hombro. 

Todo lo anterior forjó la inconformidad, pasión, espíritu de aventura, confianza, humor y tozudez del ambicioso muchacho, que parecía no ir a ningún lado en la escuela, pero que siempre fijó sus ojos en lo más alto. 

Como muchos otros adolescentes a finales de los años 50, John creció al calor de la frescura y el descaro estadounidense que invadían el mundo a través del cine y la música, Marlon Brando y Elvis Presley fueron los héroes jovenes y rebeldes, sensuales y carismáticos de una generación. 

El muchacho de ojos pispiretos, mirada desafiante y nariz aguileña seguiría sus pasos para forjar su propia historia al formar The Quarrymen, en 1957, y poco tiempo después se toparía con otros jóvenes talentosos e inquietos, dispuestos a vivir de y para la música: Paul McCartnety, George Harrison, Stuart Sutcliffe, Pete Best y Ringo Starr … sabemos quienes se quedaron y el resto, es historia. 

¿Hacia dónde vamos chicos? 

The Beatles no fue una banda nacida por generación espontanea. Mucho tiempo antes de su llegada a Estados Unidos, de la explosión de la Beatlemanía, los fabulosos cuatro trabajaron duro: tocando, a los 17-18 años, en la zona roja de Hamburgo, Alemania y después, ya con Brian Epstain como manager, recorriendo el Reino Unido a bordo de una combi. 

En esos momentos duros, cuando la banda decaía, cuando no conseguían las mejores tocadas, cuando eran una banda más, Lennon sacaba una frase que era un revulsivo para seguir el sueño: 'Where are we going, fellas?', decía John 'To the top, Johnny!', respondía el grupo; 'Where's that, fellas?, preguntaba John, 'To the toppermost of the poppermost!', respondían y el concluía 'Right!' (¿Hacia dónde vamos chicos? ¡Hacia la cima Johnny, hacia la cima!, ¿Y dónde está eso?, "En lo más alto de lo más alto". 

Y así fue: The Cavern (el bar en el que se consagraron en su natal Liverpool)…gira por toda Europa…llegada a Estados Unidos… programa de Ed Sullivan… Concierto en el Shea Stadium … gira por Estados Unidos...She Loves You…I want to 

hold you hand… Sargent Pepper…Yellow Submarine...Strawberry fileds... Revolution… 

Los Beatles fueron una maquina creativa en donde dos de sus usinas, Lennon y McCartney, competían sanamente en calidad de compositores, mientras que las inquietudes musicales de Harrison y la pulcritud y sobriedad de Starr les permitieron crear un conjunto compacto que evolucionó de una banda melódica, ingenua y alocada, a un grupo maduro, inovador, sofisticado y revolucionario que se conviertiría en la banda más importante del Siglo 20. 

El héroe de las mil caras 

En medio de esa vorágine, Lennon declaró que The Beatles eran más populares que Jesús, y por polémico que esto fuera, tenía a razón; él no habló de ser más importantes que esa figura espiritual, sino de que el fenómeno Beatle se expandió por todo el mundo y se convirtió, en su momento, en el portavoz de toda una generación, en el gran fenómeno mediático del Siglo y en símbolo de todo un movimiento cultural que incluía música, moda, política e ideologías como el feminismo, la psicodelia, los derechos civiles, ecologismo y más... y mucho de esto surgió o fue hábilmente capturado en las compisiciones y la figura de Lennon. 

Como todo gran artista, sabía pulsar las fibras emocionales adecuadas. Podía ser hilarente, caústico o nostálgico, le fascinaba desconcertar al público, a la prensa y escribir temas como I am the Walrus, sólo para que la gente se partiera la cabeza descrifrando "el misterio" de sus letras. 

Clamaba a la esperanza y la hermandad en Give Peace a Chance e Imagine, era nostálgico, poético y tierno con himnos como In my life, o Oh my love, gustaba de ser un bufón con sus gestos, sus gritos y sus muecas; reclamaba ser tomado en serio y después se indignaba si algunos lo tomaban demasiado serio. 

Creó el sueño, hablaba de ideales colectivos e izaba la bandera del desencanto y el individualismo, creaba temas de trascendencia y espiritualidad y años después declaró otros principios en el tema God: "No creo en nada, sólo en mí, en Yoko y en mí, y esa es la realidad": John Lennon, un ser humano, lleno de cambios y contradicciones. 

Hoy, cuando el rock parece haberlo dado todo, cuando todo sorprende y después se apaga como el soplo de una vela, cuando la fama es un monstruo y un carrousel para los oportunistas, cuando no se ve que el carisma, el talento y la pasión sean capaces de renovar, sorprender e inspirar, la figura de John Lennon se alza como un símbolo auténtico, de un tiempo, de una época que no podrá regresar. 

John Lennon no quería ser un martir. Renegaba y llegó a declarar que sabía que algunos querían que él, a causa del fuerte activismo político que profesó en sus últimos años, muriera. Mark David Chapman le arrancó la vida y fiel al modelo occidental, la tragedia edificó al mito. 

Pero de alguna manera evocar a Lennon es abrir una sonrisa, plantar los pies sobre la tierra, pensar, criticar, lanzarse a vivir libremente y sobre todo, que todo es posible si el sueño es alimentado con una guitarra al hombro.

fuente:
http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=831801