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16 abril, 2013

Más grandes que Jesucristo



Un 4 de marzo pero de 1966 la periodista británica Maureen Cleave, que fue la primera en hablar con ellos a nivel nacional, publica una entrevista con John Lennon en la que asegura que los beatles son más famosos que Jesucristo.

La noticia se extendió rápidamente por todo el mundo y esto creó gran revuelo en Estados Unidos, un país en el que mucha gente es fanática religiosa. Rápidamente la gente salió a la calle con pancartas contra las palabras de John, pancartas que rezaban cosas como: Jesús murió por ti Lennon, y cosas por el estilo.

Las emisoras de radio convocaban quedadas para que la gente quemará sus discos, posters y demás objetos que tuvieran del grupo.

Todo esto se produjo por una mala interpretación de las palabras de John, quien en esos momentos estaba leyendo libros sobre la religión y lo único que quería decir era que en esos momentos ellos tenían más fama entre los jóvenes que la iglesia, y que esta debía cambiar varías cosas para atraer a la gente joven.

Brian Epstein consideró que John debía pedir disculpas públicamente por sus palabras, para relajar los ánimos en Estados Unidos, ya que pronto se acercaba la gira por allí. John no quería hacerlo, porque consideraba que no había dicho nada para que los estadounidenses se ofendieran tanto. Finalmente accedió por el bien del grupo

Cuando llegaron a Estados Unidos, se organizó una rueda de prensa en la que John pidió disculpas a la gente que se había sentido ofendida por sus palabras, pero desgraciadamente las disculpas llegaban demasiado tarde.

En esta gira que dieron por el país la seguridad se reforzó, ya que los habían amenazado de muerte y el Ku Kux Klan había dicho que harían cualquier cosa por evitar los conciertos.

La verdad es que el grupo estaba un poco asustado, cuenta Ringo que en los conciertos inclinó sus platillos hacia arriba para protegerse un poco por si algún pirado le disparaba.

El mayor susto se lo llevaron cuando durante un concierto alguien del publico tiró un petardo, que sonó como un disparo, hacia donde esta Ringo. Todos se giraron hacia él pensando que le habían disparado.

Luego en la Antología cuentan esto y dicen en broma que todas esas quemas de discos sirvieron para que todas las personas que quemaron los discos tuvieran que volver a comprarlos.

Finalmente 44 años después de este suceso, la iglesia perdonó a los beatles.


fuente:

02 octubre, 2012

Eran los Beatles y era Abbey Road


 

Era una helada mañana, aquella del 8 de febrero de 1962 en el corazón de Londres. Por debajo de su grueso abrigo, y con las manos enfundadas en costosos guantes de cuero, Brian Epstein, mirándose en el escaparate de la tienda de discos HMV-His Master’s Voice, en Oxford Street, entró al enorme local simulando una seguridad en sí mismo que a sus 27 años distaba de sentir.

Se dirigió al despacho de su viejo conocido Bob Boast, director de la tienda, a quien había conocido un año antes en un congreso de vendedores de discos en Hamburgo, Alemania. Iba a interceder por un contrato de grabación para los Beatles, la banda de Liverpool a la que manejaba desde hacía unos pocos meses, habiendo logrado numerosos contratos de actuación y un cambio notable hacia una actitud más profesional, pero no había tenido suerte alguna en cuanto a la grabación de un disco. Su banda había grabado un demo el 1 de enero para el importante sello Decca, con 15 canciones, pero había sido rechazado. Uno a uno los principales sellos londinenses habían mostrado nulo interés en la banda.

El productor de Decca, Mike Smith, le había dicho, con presunta clarividencia profética: “Los grupos con guitarras son cosa del pasado, dedíquese a su próspera tienda de muebles y discos en Liverpool”, generando la ira de Brian, quien le gritó: “¡Ustedes están locos, estos chicos van a ser más grandes que Elvis!”.

Ese febrero Epstein le dijo a Bob Boast que buscaba un contrato de grabación para su banda y que llevaba en su portafolios una cinta de carrete abierto con 15 temas. Boast le sugirió que lo mejor sería pasar esas canciones a un disco de acetato, ya que poca gente tenía entonces un magnetófono de cinta y que, por suerte, podría hacerlo de inmediato ya que en el primer piso de la tienda había un pequeño estudio donde los clientes realizaban grabaciones amateur, incluyendo el corte de acetatos a partir de cintas de uso doméstico. Le presentó al encargado de ese sector, Jim Foy, y se despidió deseándole toda la suerte del mundo.

Foy se abocó a la tarea de pasar al disco la música de la cinta, y al escucharla, intuyó que allí había algo interesante, a pesar de que se trataba de un repertorio que no le iba demasiado cómodo al grupo, con poco John Lennon en voz protagónica y con una notoriamente endeble batería a cargo de Pete Best. Pero algo indefinible en esa música despertó su interés.

“Son buenos”, dijo lacónicamente. “Son los mejores en Liverpool y van camino a la cima”, exageró Epstein, agregando: “escriben sus propias canciones”, algo entonces infrecuente, ya que la composición de los discos pop estaba reservada a autores profesionales. Jim Foy le dijo que en ese caso sería interesante que una editora se hiciese cargo de ese material propio, y que en el último piso del edificio funcionaba la empresa de ediciones Ardmore & Beachwood. Hasta allí fueron, y Epstein explicó al directivo de la firma, Sid Coleman, quiénes eran los Beatles, le hizo escuchar el recién copiado acetato y le dijo que si bien el manejo de los derechos de autor de Lennon y McCartney era una meta, el interés principal estaba centrado en la obtención de un contrato de grabación. Coleman llamó de inmediato por teléfono a un tal George Martin, conocido suyo de la industria discográfica, a quien definió como serio y profesional, manager de artistas y repertorio en Parlophone, pequeño sello subsidiario de la compañía emi y dedicado principalmente a discos cómicos, de comediantes y actores del cine y teatro ingleses.

Martin no estaba en su oficina, pero su secretaria y futura esposa Judy Lockhart-Smith propuso una reunión personal con Martin el 13 de febrero en las oficinas centrales de emi, en Manchester Square.

Ambos elegantes, atildados, formales y con acento de clase alta, se encontraron entonces por primera vez en lo que sería una simple entrevista de exploración y que estaría destinada a cambiar para siempre la historia de la música popular del siglo xx. Martin escuchó el disco de prueba sin mostrar demasiado interés, aunque, como Jim Foy, señaló que allí “había algo” y que valía la pena escuchar a la banda en directo. Cuatro meses después, esa audición no se había concretado, Epstein había perdido contacto con Martin y a comienzos de mayo los Beatles estaban cumpliendo su cuarta temporada en Hamburgo. Epstein volvió a llamar a Martin. El productor le dio una cita para el 9 de mayo en los propios estudios de grabación emi en Abbey Road. Sería la primera vez que alguien relacionado con los Beatles pisaría ese lugar.

Nuevamente Martin aseguró que lo mejor sería escuchar a la banda en directo y propuso una grabación de prueba en Abbey Road para el día 6 de junio. Allí mismo, para prevenir cualquier problema legal por grabar a una banda nueva, se firmó un contrato. Epstein envió un telegrama a los Beatles en Hamburgo. Su texto era sencillo pero temerario: “Felicitaciones, chicos. Contrato de grabación asegurado (lo que no era tan así). Sesión en emi el 6 de junio. Ensayen nuevo material”.
El 6 de junio, unos delgados, cansados y ansiosos John, Paul, George y Pete pisaron por primera vez el estudio. Pete Best no sabía que sería su primera y única sesión de grabación en la emi.

El técnico principal, Norman Smith, y su ayudante Chris Neal grabaron entre las 18 y las 20 horas cuatro canciones: el bolero de Consuelo Velásquez, “Bésame mucho”, que habían sacado de la versión de la banda americana The Coasters, y tres temas propios, “Ask me why”, “P S. I love you” y “Love me do”. Tan poca relevancia le daba George Martin a esa sesión, que al iniciarse se fue a almorzar dejando a Ron Richards a cargo de la producción (luego se encargaría del grueso de la discografía de Los Hollies). Mientras sonaba “Love me do”, Richards descubrió con asombro que la energía y el lenguaje musical que surgía de esos pibes era algo nuevo y diferente a todo. Presuroso mandó a buscar a Martin a la cantina, y Martin escuchó y participó de su entusiasmo y de su asombro. Definitivamente allí “había algo”.

 De inmediato aseguró la grabación de un primer disco simple, fijándose la primera sesión para el 4 de setiembre. Se las ingenió, eso sí, para exigirle a Epstein, en un aparte, un cambio urgente de batería, lo que se produciría en agosto y con no pocas dificultades y dolores para los involucrados.

La ruptura provocaría la llegada del mejor baterista de Liverpool, un pequeño y afable Ringo Starr, a quien conocían de la banda Rory Storm and the Hurricanes y con quien ya habían tocado más de una vez en Hamburgo y en el norte de Inglaterra. Su sonido compacto y personal y su legendaria firmeza en el tempo harían cerrar el círculo de genio que los Beatles, ahora en manos de George Martin, necesitaban. El 4 de setiembre grabaron, con Ringo en la batería, “Love me do” y “How do you do it”, del autor profesional Mitch Murray, que Martin pensaba que tenía pasta de número uno.

Los Beatles, tras grabar ese tema, lo rechazaron aduciendo que no era el tipo de música al que se dirigían. El productor no quedó feliz con esa decisión ni con la versión de “Love me do” con Ringo, y una semana después, el 11 de setiembre, grabarían las dos caras del simple, “Love me do”, “P S. I love you”. Pero a Ringo le esperaba la desagradable sorpresa de que Martin había contratado para esa sesión al ya treintañero baterista profesional Andy White, y debió soportar la humillación de tener que grabar maracas en “P S. I love you” y pandereta en “Love me do”.

Sin embargo, el prensado inicial del simple tendría la versión de “Love me do” del 4 de setiembre, con Ringo en batería, aunque apenas unas semanas después los ejemplares serían quitados de circulación y sustituidos por la versión con Andy White, que sería la incluida en el primer álbum de la banda Please, please me, y la más ampliamente difundida hasta hoy.

Ese simple, editado hace cincuenta años –el 5 de octubre de 1962–, llegaría a un meritorio puesto 17 en los rankings, nada mal para una banda nueva y proveniente de una ciudad apenas conocida por su puerto. El resto, claro, es historia. Ringo se afirmaría para siempre en la batería, y la banda junto a George Martin haría de los estudios Abbey Road la plataforma de lanzamiento de la música más hermosa y peculiar producida por artista de música popular alguno en el planeta.

fuente:

http://www.brecha.com.uy/index.php/cultura/606-eran-los-beatles-y-era-abbey-road

01 mayo, 2012

Y los Beatles conquistaron América


¿Cómo fue el desembarco en la tierra de las oportunidades para el grupo de Liverpool? 'Rolling Stone' recuerda aquel 9 de febrero de 1964, día en el que The Beatles actuaron en el famoso programa de Ed Sullivan y en el que se ganaron los corazones de los norteamericanos.

Y los Beatles conquistaron América
Los Beatles en un momento de su actuación en The Ed Sullivan Show.

Poco después de las ocho de la tarde del domingo 9 de febrero de 1964, un hombre bajo y con rasgos de sabueso –Ed Sullivan, presentador del espectáculo de variedades de más audiencia de la televisión estadounidense– se dirigió a los millones de espectadores: “Todos comparten mi opinión de que este país nunca ha estado tan emocionado como lo está ahora, con la llegada de estos chicos de Liverpool”. Ya nada sería igual. Gracias a su aparición en The Ed Sullivan Show, los Beatles conquistaron Estados Unidos, América entera y el resto del mundo.

 
Ed Sullivan pronunció las siete palabras más importantes de la historia del rock and roll en la televisión: “¡Señoras y señores, los Beatles! ¡Aquí están!”. Ninguno de los presentes volvió a oír nada en los siguientes ocho minutos por encima del monzón de gritos de adolescentes que se desencadenó. Los Beatles –John Lennon, de 23 años; Paul McCartney, de 21; Ringo Starr, de 23; y George Harrison, al que le faltaban dos semanas para cumplir los 21– arrancaron su debut en directo en el continente americano con All my Loving, Till there was you y She loves you. Cuarenta minutos más tarde, después de las actuaciones de otras estrellas, los Beatles volvieron para interpretar las dos caras del primero de sus singles, que había alcanzado el número uno en Estados Unidos: I saw her standing there y I want to hold your hand.

“Pero no se oía nada de lo que tocaban”, dice John Moffit, director asociado de The Ed Sullivan Show. “Los gritos del público superaban el sonido que salía de los amplificadores. Los cámaras no oían nada. Ni siquiera el público oía, aparte de los gritos propios”, continúa. El ayudante de producción Vince Calandra ya trabajaba en el programa en 1957, cuando Elvis Presley apareció por tercera y última vez. “La reacción de los chicos entonces”, dice, “no tuvo nada que ver con la que provocaron los Beatles”.

El propio Lennon no daba crédito a la entrega del público a pesar de que estaba acostumbrado a ser perseguido por multitudes histéricas en el Reino Unido. “Son salvajes. Todos parecen haberse vuelto locos. Nunca en mi vida he visto nada parecido”, dijo de los estadounidenses.

 
Mientras tanto, más de 73 millones de personas estaban viendo la actuación de los Beatles por televisión. Por aquel entonces, fue la mayor audiencia jamás alcanzada por un programa de la pequeña pantalla. Hoy día, sigue en los primeros puestos. Los estadounidenses disfrutaron entonces del espectáculo completo, música incluida. No se perdieron ni un “yeah, yeah, yeah” en She loves you ni el salvaje “woooo” de I saw her standing there.

El rock & roll era, en 1964, una presencia establecida en la parrilla televisiva estadounidense. Pero Sullivan (que tenía ya 62 años en aquella época y que murió en 1974, con 73) fue el primero en meter en los conservadores hogares americanos la beatlemanía y, con ella, la explosión de ferocidad liberadora, tanto sexual como musical, que representó.

 En una hora y tocando sólo cinco canciones, el grupo británico más candente del momento se convirtió en la banda más importante de Estados Unidos, transformando inmediatamente el carácter y el futuro de toda una generación. En el plató, en un momento del concierto, uno de los músicos de la orquesta del programa le dijo a un compañero tan perplejo como él: “¿Y éstos son [señalando al público en éxtasis] los que van a mandar en este país dentro de veinte años?”. La respuesta, por supuesto, era sí.

“John y yo sabíamos que estábamos escribiendo buenas canciones”, dijo McCartney en 'ROLLING STONE' en 1987. “Había que ser muy tonto para escuchar lo que estábamos haciendo y no decir: ‘Esto mola’… Creíamos que podía irnos bien hasta en Estados Unidos. Uno de nuestros mayores atrevimientos fue decirle a Brian Epstein [su mánager]: ‘No vamos a ir a América hasta que no tengamos un single número uno allí’. Eso marcaría la diferencia”, explicaba McCartney.

Sin embargo, los Beatles nunca habrían llegado tan alto y tan rápido sin aquella aparición en el programa de Ed Sullivan, que era toda una institución desde 1948. El 31 de octubre de 1963, Sullivan estaba en el aeropuerto de Londres con su mujer cuando se cruzaron con los Beatles, que volvían de una gira por Suiza. Les esperaba una recepción multitudinaria.

Al principio, Sullivan pensó que la que llegaba tenía que ser la Reina Madre. Diez días después, estaba de vuelta en Nueva York negociando con Epstein.

Aunque técnicamente Sullivan no dejó que los Beatles fueran las estrellas del programa (ese honor se lo reservaba a sí mismo cada semana), sí les garantizó un tiempo en el aire excepcionalmente largo: abrirían y cerrarían el programa el 9 y el 16 de febrero (la segunda fecha desde un hotel de Miami). A eso se le añadiría otra aparición que se grabaría el mismo 9 de febrero y se emitiría el 23. A cambio, los Beatles recibieron sólo 10.000 dólares [6.800 euros] por los tres días, cuando otros grupos se embolsaban 7.500 [5.000 euros] por una sola actuación.
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14 de febrero de 1964. Los chicos ensayan para el programa, relajados, tanto que George no lleva pantalones.

 
Harrison fue el primer beatle en desembarcar del vuelo 101 de Pan American en el recién bautizado aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, la tarde del viernes 7 de febrero de 1964. Le siguieron Lennon (con gorro de cuero), McCartney y Starr.

Desde ese mismo momento, los Beatles se mostraron agradables, divertidos, encantadores y sorprendidos. La cadena de televisión británica Granada había enviado a los realizadores Albert y David Maysles (que luego grabarían el documental Gimme Shelter, sobre una gira de los Rolling Stones) para acompañar a los Beatles en su periplo estadounidense. Ese material (editado en 2004 en dvd con el título The Beatles in America) captura al grupo dominando perfectamente el revuelo que levantaban y, al mismo tiempo, impactados por él. 

En una escena de su primer día en el Hotel Plaza de Nueva York, los Beatles aparecen sentados en su suite, hipnotizados por las imágenes que emitía la televisión: ellos mismos bromeando con los periodistas en una conferencia de prensa a su llegada al aeropuerto. “¿Vais a cantarnos algo?”, preguntaron los comunicadores. Lennon: “No, antes tenemos que ver la pasta”. Otra pregunta: “¿Cuál es el secreto de vuestro éxito?”. Starr: “Que tenemos un agente para tratar con la prensa”). “Afortunadamente”, recordaba McCartney en 1987, “no sabíamos nada sobre Estados Unidos. Lo único que teníamos eran nuestros sueños sobre el país. Si no, hubiéramos estado mucho más intimidados”. “Tenían mucha confianza en sus posibilidades”, dice Louise Harrison, la hermana de George, que vivía en Estados Unidos y estuvo con la banda esos días. Sigue: “George me dijo una vez que sentía lástima por Elvis Presley: ‘Él sólo era uno, mientras que nosotros éramos cuatro. Pasara lo que pasara, todos estábamos metidos y podíamos reírnos de ello”.

Cuando no estaban grabando o atendiendo a la prensa, los Beatles esperaban tranquilamente en el backstage bebiendo Coca-Cola. Pero en todo lo que tenía que ver con la música, tenían el control.

Después de uno de los ensayos, Lennon y McCartney entraron a la cabina del realizador para oír la grabación. Fue una deferencia histórica: a los artistas no se les permitía entrar allí y mucho menos se atendían sus sugerencias respecto al sonido. “Fue increíble”, recuerda Calandra, ayudante de producción de la época, “pero no querían la mezcla clásica de Sullivan, en la que las voces mandaban sobre la música y el ruido se suavizaba. Querían las voces y las guitarras al mismo nivel”. “Pero lo decían todo tan educadamente: ‘¿Podríamos hacer esto?’, ‘¿me permitís una propuesta?'. Eran muy respetuosos y agradables. Y consiguieron la mezcla que querían”, añade Calandra.

El único momento de tensión que recuerda Calandra fue cuando Epstein intentó meterse en el terreno de Sullivan: “Cuando Ed escribía sus textos para el programa, nadie podía meterse”. Sin embargo, Epstein, que se ocupaba meticulosamente de cada detalle de la imagen pública de los Beatles, se acercó al presentador mientras escribía y le dijo: “Me gustaría conocer el contenido exacto de su presentación para los Beatles”. Sullivan le miró y respondió con frialdad: “Me gustaría que se perdiera”.

Los Beatles estuvieron en el aire esa noche unos 13 minutos, pero esas imágenes han sido fundamentales para la iconografía del rock: el corte ajustado de sus trajes negros; el movimiento ondulante de los cuatro cortes de pelo mientras cantaban al unísono She loves you; los planos individuales de cada uno de los Beatles con su nombre sobreimpresionado en la pantalla y, debajo del de John, el famoso “se siente chicas, está casado”. Después de las tres emisiones de los Beatles, Sullivan siguió invitando a alguna banda de rock prácticamente todas las semanas: Rolling Stones, Supremes, Byrds, Doors, Santana, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin… todos pasaron por allí.

Tras la expedición americana nada volvió a ser como antes para los de Liverpool. Con su conquista de The Ed Sullivan Show y, por extensión, de Estados Unidos, se convirtieron en la banda de pop más importante del mundo. Aún lo son. Y el rock and roll se ha convertido en una presencia constante en los televisores del mundo entero. Todas las retransmisiones musicales, los canales dedicados al rock y hasta los documentales que exploran las intimidades de los músicos descienden de esa noche del 9 de febrero de 1964. En el escenario del estudio desde el que se emitía The Ed Sullivan Show siguen actuando grupos cada noche: el local alberga ahora el programa de David Letterman.

Louise Harrison recuerda el día que, en casa de su hermano en Friar Park, Inglaterra, vieron el material grabado por los hermanos Maysles. Fue años después de la separación de los Beatles. “George estaba viéndose a sí mismo, con los Beatles, bajando la escalerilla de aquel avión”, dice Louise. “Y me dijo: ‘Si hubiéramos tenido la más remota idea de lo importante que iba a resultar todo aquello, habríamos estado muertos de miedo. Pero míranos: un puñado de chavales impertinentes. Lo único que queríamos era pasárnoslo bien”.

DIRECCIÓN DE LA NOTICIA / AUTORIA:

Por David Fricke

http://rollingstone.es/specials/view/y-los-beatles-conquistaron-america


 

29 abril, 2012

Los Beatles se demoraron 6 años para triunfar

  • Los Beatles tocaron 10 años( 1960-1970), pero su primer gran exito fue solo a finales del 1962 con el sencillo “Love Me Do” , no obstante  su primer L.P.  fue grabado en 1963.

  • Jhon Lennon (fundador del grupo), inicialmente tuvo una banda en 1957 (Quarrymen)  con compañeros de colegio además de Mcartney y Harrison, este grupo  sería el que luego daría paso  a los Beatles en 1960 .

  • Desde su origen ( 1957) hasta el final ( 1970) estos genios estuvieron juntos 14 años, pero solo a partir de su sexto año (1962) pudieron empezar a triunfar .

  • En 1960 The Beatles eran 5 : Lennon (voz), Mcartney (voz), Harrison( guitarra) , Pete Best( bateria ) y Stuart Sutcliffe( bajo), este ultimo tuvo que dejar el grupo en 1961 por una enfermedad . En el 62 ingresa  el baterista Ringo Start y sale Pete Best por bajo rendimiento y poco compromiso, quedando asi los 4 integrantes definitivos.

  • El mayor de los 4 es Ringo, hoy con 72 años,  Lennon tendria 71 ( + 8 Diciembre de 1980, de 40 años),  Mcartney 69 años, y Harrison quien falleció en el 2001( tendría hoy 68 años).

  • En total grabaron 21 L. P . siendo el primero en 1963″ PleasePlease Me” y el utltimo en 1970″ Let It be”.

  • Tuvieron 20 canciones en el número uno de las listas Britanicas y Estaounidenses, entre las que sobresalen Yesterday (1965), Let It be ( 1970), Help ( 1965), Yellow Submarine( 1966),   I Want to Hold your hand ( 1963), All my loving ( 1963 ) y Hey Jude ( 1968).

  • Sobre los Beatles se hicieron 5 peliculas: Help 1965, Submarino Amarilo en el 68 y Let it be 1970 las 3 mas importantes.

  • Yesterday fue su gran exito, esta canción ha sido grabada por mas de dos mil interpretes en todo el mundo y es el tema  que mas veces ha sonado en la radio en la historia de la musica popular.
  • En la semana del 4 de abril del 64 , Los Beatles ocuparon los 5 primeros lugares en el Top 10 de las mejores canciones de la revista Bilboard.
  • The Beatles fue el primer grupo que compuso sus propias canciones  y el primero en despertar la histeria entre sus fans en  lo que se denominó la “Beatlemania”.

  • Además fueron los primeros en hacer un concierto en un estadio, cuando el 25 de Agisto de 1965 se presentaron en el Shea Stadium de los Mets de N. Y. ante 50 mil personas. Su último concierto en vivo fue en San Francisco el 29 Agosto de 1966 , de esa fecha hasta su disolucion se dedicaron solo a grabar discos.

  • No hay duda que el hombre que los catapulto a la fama, fue su manager de origen judío Brian Eipstein( el quinto beatle), quien estuvo con ellos 6 años, ( Diciembre del 61 hasta su muerte accidental en Agosto del 67).

  • Eipstein los profesionalizó y les cambio muchos habitos exigiendoles usar corbata y tener un look tipo “casco”  además de no fumar ni comer en el escenario, también logro convencer a la primera casa disquera para que les grabara una cancion en 1961, despues de haber sido rechazados por muchos sellos y tener que tocar en bares de Liverpool y Hamburgo solo por la comida y el hospedaje. Con su muerte en el 67 Lennon exclamo “ha llegado el principio de nuestro final”.

  • En Agosto del 66 Lennon dijo en un entrevista que los Beatles eran mas famosos que Jesucristo, lo que ocasionó  protestas  masivas en el sur de los Estados Unidos, llevando a los indignados a quemar sus fotos y  discos.

  • Lennon conoció a su esposa Yoko Ono en el 67  y para muchos esto  influyó mucho en la disolución del grupo porque ella era muy  critica con la musica de Mcartney y además violaba las normas del  grupo ingresando a los ensayos y las grabaciones sin autorix¡zacion de los demas integrantes.

  • El 10 de abril del 70 es la fecha oficial del ultimo dia del grupò que se dio el lujo de tener a 2 genios en un mismo equipo como lo eran Lennon y Mcartney. Gracias por habernos dado toda su inspiración.

  • FUENTE ORIGINAL:
    http://www.ecbloguer.com/elcoleccionista/?p=3765

    28 noviembre, 2011

    Música. Los Beatles y los años 60

     
    Los Beatles revolucionaron el mundo de la música en los años 60. Uno de esos cambios fue el estudio de grabación utilizado y transformado como instrumento musical en la búsqueda de nuevas sonoridades y, en particular, de ampliar el espectro sonoro.
    Alberto Acosta*

    De Auschwitz a Hight Ashbury. La imagen que recorre las noticias mundiales en 1945, año de finalización de la Segunda Guerra Mundial, es la de presos raquíticos abarrotados en los campos de concentración nazi. Veintidós años después, en el "verano del amor" de 1967, la imagen que recorre el mundo es la de Los Beatles, cantando "Todo lo que necesitas es amor" en un estudio abarrotado de músicos y amigos, durante la primera transmisión mundial de TV por satélite.

    Entre un hecho y otro -el mundo espantado por el horror de la guerra, el mundo reunido en una oración al amor- hay un camino en el que Los Beatles, todos ellos nacidos durante la gran guerra, son protagonistas. Contribuye también, desde luego, la recuperación democrática y económica de Europa (fruto, por cierto, no de políticas neoliberales), que facilitó las condiciones para una cultura optimista, hedonista e individualista. Varios avances tecnológicos (la píldora anticonceptiva, los electrodomésticos y otros bienes de consumo masivo) también hacen su contribución al espíritu de la época.

    La otra revolución.

    El ascenso de Los Beatles (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr) como el primer fenómeno mediático cultural de escala planetaria, revoluciona el mundo del espectáculo, que comienza a ser percibido como una industria importante. Ello permite la aparición de productos culturales tales como el merchandising asociado a la estrella pop, el video-clip, los megarecitales en estadios, etc.

    Sin embargo, hay otra revolución no menos importante que Los Beatles protagonizan cuando a fines de 1966, tras años de giras interminables, deciden dejar de actuar en vivo y producir su música en la soledad del estudio de grabación, cuyos recursos comienzan a explotar mucho más allá de lo que se creía posible. A base de romper las reglas preestablecidas sobre cómo debía grabarse cada instrumento, e incluso quebrando el concepto mismo de la grabación como mero registro de una performance, se terminó creando una nueva forma artística, más análoga a las artes plásticas que a las de performance -como la música y el teatro.

    El encuentro de Los Beatles con el estudio de grabación, y en especial con su productor George Martin, se había producido tres años y medio antes. En ese momento, el grupo no tenía aún un repertorio propio brillante, pero habían aquilatado, eso sí, las diez mil horas de práctica consciente que según Malcolm Gladwell (en su obra "Outliers") son la clave del genio.

    Aciertos.

    Los primeros éxitos se basan en su energía y humor únicos. La confianza de esos aciertos, sumado al contacto con la cultura más sofisticada de Londres, los lleva a experimentar recursos ajenos al universo del pop y el rock.
     
     Las armonías más propias del jazz (acorde de sexta al final de "Ella te ama"), las subdivisiones rítmicas heterodoxas (tiempo binario y ternario
    superpuesto en el estribillo de "Podemos solucionarlo"), los compases irregulares (el 7/4 de "Todo lo que necesitas es amor") y hasta recursos cinematográficos como el grandioso acorde inicial de "Anochecer de un día agitado", objeto de innumerables controversias, y definido por el músico y poeta inglés Martin Newell como "el inicio de la década del '60".

    La búsqueda de nuevas sonoridades en el estudio y, en particular, de ampliar el espectro sonoro para obtener frecuencias más graves, los lleva también a experimentar con distintas técnicas, como la modificación de la velocidad de la cinta al momento de grabar los sonidos, o la técnica de grabar el bajo como última toma (todo esto, en momentos en que sólo se contaba con sólo cuatro canales para todos los instrumentos).

    Otro recurso empleado para dar mayor densidad al sonido es la grabación doble del mismo instrumento, que en determinado momento comienza a hacerse automáticamente a través del ADT ("Automatic double tracking", precursor del moderno "flanger").

    Todo este desarrollo y crecimiento de las técnicas de grabación hace que las canciones sean cada vez más difíciles de reproducir en vivo, lo cual, sumado a la alienación de las giras constantes, la inexistencia (aún) de equipamientos de amplificación adecuados para audiencias tan numerosas, y el peligro real para su integridad física, hace que que los Beatles, tras concluir su gira americana en el estadio de Candlestick Park, San Francisco, decidan abandonar las presentaciones en vivo.

    El revólver del sargento.

    Durante su última gira, Los Beatles no incluyeron ninguna de las pistas de su nuevo disco, "Revolver". Era imposible: las canciones involucraban arreglos de cuerdas, de bronces, orquestas completas de instrumentos indios, pistas instrumentales reproducidas al revés, y efectos sonoros que sólo podían tener lugar en el estudio.

    El caso paradigmático es "Mañana nunca sabe", basada en el libro "La experiencia sicodélica" de Timothy Leary. La canción tiene una base compuesta del "drone" de una tamboura, más un patrón rítmico de batería grabado con la novedosa técnica de acercar los micrófonos al tambor, que a su vez es bajado de afinación y muteado con paños. La armonía de la canción prácticamente transcurre en un solo acorde (como ocurre con la música clásica de la India), la voz es grabada a través del parlante de un órgano, y para completar la atmósfera celestial, cinco "loops" de cintas grabadas previamente, son introducidos a la mezcla, reproducidos en forma aleatoria.

    La experimentación se acentuará cuando, tras meses de vacaciones y liberados de la presión de las giras, Los Beatles se concentran en la grabación de lo que será su álbum más importante, "La Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pepper", que se proponía como un recorrido por sus recuerdos infantiles en Liverpool. En esta nueva obra confluiría no sólo la tecnología en desarrollo, sino también, aportes tan clásicos como la lírica de Lewis Carroll, la oscuridad de Edgar Alan Poe, y la experimentación de los surrealistas, de William Burroughs y de Karlheinz Stockhausen. No casualmente todas estas influencias fueron reveladas en el collage que sirve de tapa para el disco.

    Recuerdo infantil.

    La primera canción en grabarse no se editará en el disco, sino como simple. "Strawberry Fields forever" es a la vez un recuerdo infantil (un parque del Ejército de Salvación) y una experimentación interna influenciada por la sicodelia. El arreglo original incluía una instrumentación poco convencional, con Harrison interpretando la guitarra slide y McCartney al comando del mellotron, un novedoso instrumento de teclado, precursor del actual sampler. Para hacer las cosas más complejas, Lennon solicitó un segundo arreglo, con instrumentos orquestales (principalmente, chelos y trompetas), para luego demandar que ambas versiones se mezclaran. Lo cual fue en sí todo un triunfo técnico, ¡ya que ambas estaban grabadas en diferente tempo y diferente tonalidad!

    Momento espléndido.

    Como lado B de ese simple, estaría la canción de McCartney "Penny Lane", otra semblanza nostálgica de Liverpool, para cuya producción se grabaron todos los instrumentos en forma independiente, comenzando con cuatro pianos superpuestos tocados por el autor de la canción. La brillante producción es rematada por el solo de trompeta piccolo a cargo de David Manson, músico de la Filarmónica de Londres, a quien McCartney había escuchado interpretando el Concierto de Brandenburgo N° 2 de J. S. Bach.

    Acaso la apoteosis de todo este proceso esté dada por la canción que concluye el álbum "Sgt. Pepper's", "Un día en la vida", que no es sino un collage de dos canciones distintas, compuestas respectivamente por Lennon y McCartney. Prohibida por la BBC por veladas referencias a la droga, "Un día..." está compuesta en base a recortes de periódicos: la noticia de la muerte del joven millonario Tara Brown, los reportes sobre baches callejeros en la localidad de Blackburn, todo ello cantado como desde una ensoñación.

    Para unir las dos canciones, en principio se dejaron entre ellas 24 compases en blanco, con la idea de llenarlos luego con algún tipo de solo instrumental. Lo que se decidió, finalmente, fue emplear una orquesta sinfónica, que debía tocar sin partitura alguna, cada instrumento individualmente partiendo desde la nota más baja de su registro, y al menor volumen posible, hasta llegar a la nota más alta en un fortíssimo que remedara un "orgasmo musical". No fue fácil convencer a los músicos de formación clásica, pero el prestigio de Los Beatles, el ambiente de fiesta creado ese día en el estudio, y el espíritu de la época lo hicieron posible. Y es que, como rezaba una de las letras del álbum, "un momento espléndido está garantizado para todos".

    La caja de Pandora.

    Al apoderarse del estudio de grabación, Los Beatles rompieron el límite simbólico planteado por el cristal de la sala de control, detrás del cual se sentaban los ingenieros y productores con sus sacos y corbatas. A partir de entonces, a los músicos no les bastaría meramente con el dominio de su instrumento y su arte, también tendrían que crear un "sonido propio", para lo cual, desde luego, deberían acumular un importante bagaje de conocimientos técnicos.

    También los ingenieros aprovecharon la oportunidad, y comenzaron a involucrarse más decididamente en el proceso de creación musical, usufructuando las ventajas de poseer el dominio sobre la cada vez más preciada tecnología (fruto de este proceso es el calvario que deben afrontar los músicos en sus recitales, donde tras semanas de ensayos y de tareas de promoción, terminan actuando sólo para pagarles a los sonidistas su cachet fijo).

    No tiene caso renegar de cómo se dieron las cosas. En el proceso de fusión de la música con la tecnología se crearon obras maravillosas. Y, por otra parte, no existe vuelta atrás, el camino al pasado ya está cerrado.

    Pero vale preguntarse si no convendría reivindicar el rol de cada quien en todo este proceso. Los músicos, después de todo, tienen el talento y la formación para hacer música, y no deberían gastar tantos esfuerzos en dominar conocimientos técnicos áridos que en realidad no les interesan. A su vez, sería interesante volver a ver con más frecuencia (aunque ya no usen trajes ni guardapolvos) productores e ingenieros de grabación que realmente puedan obtener buenos sonidos finales, que conozcan sus equipos, y que tengan la humildad y la coherencia de ponerse al servicio de la música. Ni más ni menos como lo hicieron entonces George Martin y Geoff Emerick, entre otros.

    *ESCRITOR y músico

    EPÍGRAFE

    Los Beatles en Abbey Road, durante la grabación de uno de sus discos.

    EPÍGRAFE

    Su disco más importante fue "La Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pepper", que se proponía como un recorrido por sus recuerdos infantiles en Liverpool.

    PARA
    Al apoderarse del estudio de grabación, Los Beatles rompieron el límite simbólico planteado por el cristal de la sala de control, detrás del cual se sentaban los ingenieros y productores con sus sacos y corbatas.
     
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