Actualmente distribuida por Fender, Gretsch fue fundada en Brooklyn, el año 1883, por un inmigrante alemán, Friedrich Gretsch, que a principios del siglo XX se convirtió en uno de los principales fabricantes de Estados Unidos.
La guitarra que utilizó Harrison fue fabricada por Gretsch en 1957 y el beatle se la compró cuatro años después a un taxista que la había conseguido en Nueva York. Ambos acordaron cerrar el trato en 90 libras, pero el músico sólo pudo pagar 70 y firmarle al conductor un pagaré por la 20 restantes.
Con su Gretsch bajo el brazo, Harrison hizo las maletas y partió junto a sus compañeros hacia Hamburgo, donde tocó con el instrumento las 48 noches que actuaron en el famoso Star Club y a su regreso a Liverpool, también en la mítica Caverna.
El único problema para hacerse con una de las réplicas tributo a George Harrison, de la que aún no se conoce el precio de venta, es que tan sólo se fabricarán sesenta ejemplares.
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