08 de julio de 2011
Foto: Hulton Archive / Getty Images
Cuarenta y un años después de su ruptura, Los Beatles se muestran más vitales que nunca y sus canciones suenan cada vez más fuerte. Su presencia se ha apoderado, por ejemplo, de espectáculos cinematográficos, teatrales, circenses (Cirque du Soleil), así como en los videojuegos y, por supuesto, en las multitudes que siguen convocando los sobrevivientes Paul McCartney y Ringo Starr. Sin embargo, el eco de los Fab 4 también se ha apoderado de las páginas literarias de grandes escritores que hablan de ellos en sus propias palabras y peculiares matices, y que a continuación reseñamos. (Fuente: Suplemento ADN Cultura, diario La Nación de Argentina)
ERNESTO SÁBATO Y JORGE LUIS BORGES. “Sé que a usted, en general, no le interesa la música. Pero los Beatles son grandes músicos", le dijo el fallecido escritor argentino Ernesto Sabato a otro grande de las letras, Jorge Luis Borges, el 21 de diciembre de 1974, durante una de las conversaciones recopiladas en el volumen “Diálogos. Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato”. En esas mismas páginas, Borges responde a un sorprendido Sábato: "Creo que sí. Mi sobrino me dijo una vez: vas a oír un disco. Lo oí y quedé muy enternecido. Eran los Beatles".
WOODY ALLEN. Preocupado por la dimensión filosófica, el gran Woody Allen, en Nueva York, hacía de Lennon, McCartney, Harrison y Starr uno de los grandes hitos existenciales del hombre moderno. El genial cineasta y pensador se pregunta: ¿Qué era el "hombre moderno" sino "toda persona nacida después del edicto de Nietzsche? Dios ha muerto' y antes del éxito pop? ‘I Wanna Hold Your Hand'"?, escribió en “Perfiles” (1975).
IAN MCEWAN. El autor inglés del célebre “Amor Perdurable” le recrimina a los Beatles su supuesta banalidad. En su última novela, “Solar” (2010), uno de sus personajes, el patético e insensible científico Michael Beard, camina a través de un desierto en el que una banda militar improvisa algunos temas de los Beatles. En ese momento, Tarpin, un viejo enemigo mortal, surge de la nada: “La banda continuaba su popurrí rechinante. Los acordes finales de ‘Yesterday’ se diluyeron en una versión alegre, con un estricto tempo de marcha, de ‘All You Need Is Love’”. A continuación, Beard, frente a lo que parece ser el fin, piensa: "Era difícil creer que en otro tiempo millones de personas chillaran y se tiraran del pelo al oír cancioncitas tan sosas".
DAVID LODGE. El escritor londinense explora hasta qué punto el eco de una experiencia sensible de una generación puede transformarse en simple melancolía. "All You Need Is Love" suena en las misas más progresistas del Londres de los años 60, en una imagen que Lodge supo sintetizar en su novela “¿Qué tan lejos podemos ir?” (1980). Sin embargo, David parece convencido de que la música de los Beatles está dotada de la extraña capacidad de provocar sensaciones más allá de las convenciones habituales de la percepción. “’¡Oh! ¡Los Beatles!’, se alegra Becky, la hija de siete años con síndrome de Down de una joven pareja aún perturbada por su destino, cuando algunas páginas más adelante escucha en la radio las primeras estrofas de ‘Eleanor Rigby’”. Casi tres décadas después, en “La vida en sordina” (2008),
Lodge vuelve a "Eleanor Rigby", aunque esta vez bajo la voz de un músico de jazz anciano, un hombre cuyo gusto musical se ha oxidado igual que todo su cuerpo y que ya no puede escuchar nada, excepto a los Beatles. "Eran músicos auténticos. Canciones y melodías que se entienden, con rimas de verdad", escribe Lodge.
MARTIN AMIS. El escritor postmodernista de cuyo ingenio nació “El libro de Rachel” (1973) hizo de los Fab4 una de las coordenadas temporales para otro de los más grandes acontecimientos culturales de su generación: la revolución sexual que se inició en Inglaterra "entre la supresión de la censura a ‘El amante de Lady Chatterley’ y la aparición del primer LP de los Beatles", escribe, Amis, en “La Viuda Embarazada” (2010).
HANIF KUREISHI. Otro hombre de letras británico, un poco más joven que sus compatriotas, hizo una aguda reflexión no solo sobre las fuerzas que rodean a la mítica banda, sino también acerca de John Lennon. "Tuvo que deshacer a los Beatles para poder seguir con una vida interesante", reflexiona en los ensayos de “Soñar y contar” (2002).
THOMAS PYNCHON. En su novela “Vicio Propio” (2009), Thomas transformó al beatle callado, George Harrison, en un tipo “exaltado que, afirmando ser el George Harrison de los Beatles, intentó secuestrar el Dirigible de Goodyear”, una fantasía ubicada en el lisérgico universo hippie de la California de los años 70.
LEOPOLDO MARECHAL. El poeta, dramaturgo, novelista y ensayista argentino transformó al beatle relegado, Ringo Starr, en un modelo para un enorme poeta electrónico, el que se abocan en construir los ingenieros futuristas de Megápolis, en su libro de relatos “El beatle final y otras páginas” (1968).
ERNESTO SÁBATO Y JORGE LUIS BORGES. “Sé que a usted, en general, no le interesa la música. Pero los Beatles son grandes músicos", le dijo el fallecido escritor argentino Ernesto Sabato a otro grande de las letras, Jorge Luis Borges, el 21 de diciembre de 1974, durante una de las conversaciones recopiladas en el volumen “Diálogos. Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato”. En esas mismas páginas, Borges responde a un sorprendido Sábato: "Creo que sí. Mi sobrino me dijo una vez: vas a oír un disco. Lo oí y quedé muy enternecido. Eran los Beatles".
WOODY ALLEN. Preocupado por la dimensión filosófica, el gran Woody Allen, en Nueva York, hacía de Lennon, McCartney, Harrison y Starr uno de los grandes hitos existenciales del hombre moderno. El genial cineasta y pensador se pregunta: ¿Qué era el "hombre moderno" sino "toda persona nacida después del edicto de Nietzsche? Dios ha muerto' y antes del éxito pop? ‘I Wanna Hold Your Hand'"?, escribió en “Perfiles” (1975).
IAN MCEWAN. El autor inglés del célebre “Amor Perdurable” le recrimina a los Beatles su supuesta banalidad. En su última novela, “Solar” (2010), uno de sus personajes, el patético e insensible científico Michael Beard, camina a través de un desierto en el que una banda militar improvisa algunos temas de los Beatles. En ese momento, Tarpin, un viejo enemigo mortal, surge de la nada: “La banda continuaba su popurrí rechinante. Los acordes finales de ‘Yesterday’ se diluyeron en una versión alegre, con un estricto tempo de marcha, de ‘All You Need Is Love’”. A continuación, Beard, frente a lo que parece ser el fin, piensa: "Era difícil creer que en otro tiempo millones de personas chillaran y se tiraran del pelo al oír cancioncitas tan sosas".
DAVID LODGE. El escritor londinense explora hasta qué punto el eco de una experiencia sensible de una generación puede transformarse en simple melancolía. "All You Need Is Love" suena en las misas más progresistas del Londres de los años 60, en una imagen que Lodge supo sintetizar en su novela “¿Qué tan lejos podemos ir?” (1980). Sin embargo, David parece convencido de que la música de los Beatles está dotada de la extraña capacidad de provocar sensaciones más allá de las convenciones habituales de la percepción. “’¡Oh! ¡Los Beatles!’, se alegra Becky, la hija de siete años con síndrome de Down de una joven pareja aún perturbada por su destino, cuando algunas páginas más adelante escucha en la radio las primeras estrofas de ‘Eleanor Rigby’”. Casi tres décadas después, en “La vida en sordina” (2008),
Lodge vuelve a "Eleanor Rigby", aunque esta vez bajo la voz de un músico de jazz anciano, un hombre cuyo gusto musical se ha oxidado igual que todo su cuerpo y que ya no puede escuchar nada, excepto a los Beatles. "Eran músicos auténticos. Canciones y melodías que se entienden, con rimas de verdad", escribe Lodge.
MARTIN AMIS. El escritor postmodernista de cuyo ingenio nació “El libro de Rachel” (1973) hizo de los Fab4 una de las coordenadas temporales para otro de los más grandes acontecimientos culturales de su generación: la revolución sexual que se inició en Inglaterra "entre la supresión de la censura a ‘El amante de Lady Chatterley’ y la aparición del primer LP de los Beatles", escribe, Amis, en “La Viuda Embarazada” (2010).
HANIF KUREISHI. Otro hombre de letras británico, un poco más joven que sus compatriotas, hizo una aguda reflexión no solo sobre las fuerzas que rodean a la mítica banda, sino también acerca de John Lennon. "Tuvo que deshacer a los Beatles para poder seguir con una vida interesante", reflexiona en los ensayos de “Soñar y contar” (2002).
THOMAS PYNCHON. En su novela “Vicio Propio” (2009), Thomas transformó al beatle callado, George Harrison, en un tipo “exaltado que, afirmando ser el George Harrison de los Beatles, intentó secuestrar el Dirigible de Goodyear”, una fantasía ubicada en el lisérgico universo hippie de la California de los años 70.
LEOPOLDO MARECHAL. El poeta, dramaturgo, novelista y ensayista argentino transformó al beatle relegado, Ringo Starr, en un modelo para un enorme poeta electrónico, el que se abocan en construir los ingenieros futuristas de Megápolis, en su libro de relatos “El beatle final y otras páginas” (1968).
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